jump to navigation

La mejor fiambrera para guardar legumbres 30 noviembre, 2010

Posted by popitaypecoso in Alagón, Familia, Ladyolé.
Tags: , , ,
11 comments

Pienso que las suegras tienen una mala fama que no se merecen, aunque a mi me haya tocado soportar a una muy dañina. En realidad, no he tenido ninguna como es debido, pues no sufrido ningún casamiento, pero entre la citada y la actual, ya me he visto en la situación de sortear a dos individuos muy distintos de tan maltratada especie. Las hijas nunca las soportan, a sus madres, quiero decir, pero los estoicos novios deben de ser ejemplos de paciencia y saber estar. Digo la hijas, pero lo mismo se extrapola a cualquier hijo/a cuando regresa al hogar y ha que lidiar con su amante madre: el primer día bien, al segundo la tiras por la ventana (el pasotismo del genero masculino paterno  en la misma situación da para otra entrada). Supongo que es algo biológico: lo mismo que mi Bimba se tira a por el salchichón es que yo desee lanzar a mi madre sobre duro asfalto de la Avenida España, causando gran terror en los azarosos clientes del Mercadona de abajo, o que mi madre me toquetee las gónadas cada vez que paso más de dos horas en su presencia. Las suegras pueden llegar a tener el mismo efecto. Lo sé, lo he sufrido. Pero un buen novio ha de mantener siempre la misma dulce sonrisa para con ellas. Un buen amigo cuenta a menudo que se ganó antes a la suegra que a su novia: gran sabio.

Como digo, mi suerte con las madres de mis novias ha sido dispar. La primera fue, y supongo que seguirá siendo ,una mala persona que pagaba conmigo sus frustraciones de ama de casa amargada. De la Nieves, la de ahora, la proto-mileidi, no puedo hablar mal. Primero porque se termina mi matrimonio “ipso facto”… pero aunque quisiera hacerlo, y a pesar de  que como buena suegra  (tiene dos lindas zagalas en edad casadera) a veces he tenido que arrancarme el hacha de guerra de mi tierna espalda, no podría. Y no digo que sea distinta del resto hembras de nuestra especie que ha parido prole, ya que verla discutir con mi leidi, ver a las dos pequeñas féminas pelo negro y mirada maligna (sólo cuando están con las mosca tras la oreja, que conste) enzarzadas, me produce un mezcla de miedo, curiosidad y agradecimiento al Hacedor por no ser yo el que se encuentra en medio de esas dos fabulosas y tercas mozas extremeñas. Quiero decir, es igual de cansina que cualquier madre y enerva a la Lady mucho y bien.

Y es que como voy a hablar mal de la Nieves cuando, hace dos semanas comenta ella muy preocupada que nunca comemos de cuchara. Recuerdo entonces y pienso en alto lo que me gustan las lentejas de mi madre. Y es que hace dos noches  MiLeidi regresa de pasar dos días con mi Nieves en su pueblo y aparece con todo el maletero del coche lleno de lentejas. Además llegaba el frío y no se como  ella sabía que no tenía zapatillas de las de felpa, de las de andar por casa, de las calentitas**. Así que entre  cacho de chorizo, de tocino y lentejas aparecieron dos pantuflas con olor a guiso casero. Espero que conserven el aroma una vez limpias para acordarme de las legumbres, los huevos fritos con farinato y el pisto con mejillones de mi Madre y de la Nieves Vaquero que me las regaló a la vez.

El nuevo coche de los suegros, que conduce su hija hasta nuevo aviso y que limpio yo cuando las lentejas se esparcen por el maletero…

Al rato de llegar a casa del coche escuché desde la cocina, manteniendo la carcajada escondida, a la moza hablando cabreada por  teléfono:  “… y ahora me toca limpiarlo a mi !joder! ¡Como se te ocurre poner ese tupper encima del todo con la bolsa abierta! Si es que eres la hostia. ¿Por qué no usaste el de los chinos como te dije? (pausa) Ya se que parecen una mierda pero cierran de puta madre y no se va nada! (pausa) JODER MAMÁ…”

¡¡¡Mi Suegra, te quiero!!!

**chivata!!!